¿Qué ventajas puede tener negociar un conflicto antes de llegar a tribunales?
Cuando aparece un conflicto legal, la primera reacción puede ser pensar en iniciar un juicio. Sin embargo, antes de judicializar una controversia puede ser conveniente analizar si existe una alternativa de negociación o solución extrajudicial.
Esto no significa que todos los conflictos puedan resolverse mediante un acuerdo ni que la vía judicial deje de ser necesaria. Significa incorporar una mirada preventiva: analizar el problema, evaluar las alternativas disponibles y decidir cuál es la estrategia más adecuada para cada situación.
¿Qué significa negociar un conflicto?
La negociación consiste, en términos generales, en que las partes involucradas intenten encontrar una solución a sus diferencias mediante el diálogo, directamente o con la asistencia de profesionales o terceros especializados.
En Argentina existen distintos mecanismos de resolución alternativa de conflictos. Por ejemplo, la mediación prejudicial procura que las partes encuentren una solución antes de acudir a un juez y se caracteriza, entre otros aspectos, por la comunicación directa, la confidencialidad y la búsqueda de un acuerdo.
La negociación también puede comenzar incluso antes de llegar a una instancia formal de mediación, siempre que las circunstancias del caso permitan intentar razonablemente una solución.
¿Cuáles pueden ser las ventajas de negociar antes de iniciar un juicio?
1. Intentar una solución más temprana
Un conflicto que recién comienza puede presentar mayores posibilidades de solución que uno que ya se encuentra profundamente deteriorado.
Una intervención temprana permite analizar el problema, identificar qué reclama cada parte y explorar alternativas antes de que la controversia aumente.
2. Reducir tiempos y costos
Un proceso judicial puede requerir tiempo, recursos económicos y participación profesional durante un período prolongado.
Cuando existe una posibilidad concreta de acuerdo, una solución extrajudicial puede permitir resolver determinadas controversias de manera más rápida y con menor utilización de recursos. El Ministerio de Justicia señala, respecto de la mediación prejudicial, ventajas relacionadas con el ahorro de tiempo y dinero.
Esto no significa que toda negociación sea necesariamente más económica ni que pueda garantizarse un resultado determinado. La conveniencia debe evaluarse según el conflicto concreto.
3. Mantener el control sobre la solución
En un juicio, la decisión final corresponde al órgano judicial competente.
En cambio, cuando las partes alcanzan voluntariamente un acuerdo, pueden participar activamente en la construcción de una solución que contemple sus intereses y posibilidades de cumplimiento.
La mediación, por ejemplo, busca precisamente que sean las propias partes quienes encuentren una respuesta al problema, en lugar de delegar la decisión en un juez.
4. Proteger relaciones personales o comerciales
No todos los conflictos implican que las partes quieran terminar definitivamente su relación.
Puede tratarse de socios, familiares, clientes y proveedores, propietarios e inquilinos, empresas que mantienen relaciones comerciales o profesionales y sus clientes.
En estos casos, una negociación adecuadamente planteada puede permitir abordar el problema procurando preservar, cuando sea posible, una relación que todavía resulte conveniente para ambas partes.
5. Evitar que el conflicto escale innecesariamente
Una controversia puede comenzar con un desacuerdo relativamente puntual y terminar involucrando reclamos adicionales, ruptura de relaciones comerciales, mayores costos y una confrontación cada vez más difícil de revertir.
La reacción temprana busca precisamente intervenir cuando todavía existen alternativas para gestionar el conflicto.
¿Qué debería analizarse antes de negociar?
Negociar no significa simplemente sentarse a conversar.
Una negociación jurídicamente adecuada debería comenzar con un análisis previo de cuestiones como:
- ¿Cuál es exactamente el problema?
- ¿Qué derechos y obligaciones tiene cada parte?
- ¿Qué documentación existe?
- ¿Qué pruebas pueden respaldar cada posición?
- ¿Qué pretende realmente cada parte?
- ¿Qué riesgos existen si no se alcanza un acuerdo?
- ¿Cuáles serían los costos y tiempos de un eventual proceso judicial?
- ¿Qué alternativas de solución podrían resultar aceptables?
- ¿Qué debería quedar documentado si se alcanza un acuerdo?
Este análisis permite negociar con mayor información y evita que una decisión importante sea tomada solamente como reacción frente al conflicto.
¿Y si la negociación no funciona?
Intentar una solución extrajudicial no significa renunciar anticipadamente a la vía judicial.
Si no existe una posibilidad razonable de acuerdo, si la otra parte no está dispuesta a negociar o si por las características del caso resulta necesario recurrir inmediatamente a la Justicia, deberán evaluarse las acciones correspondientes.
Además, determinadas materias, circunstancias o procedimientos tienen reglas específicas sobre la posibilidad u obligatoriedad de recurrir previamente a mecanismos de mediación o conciliación. Por eso, antes de iniciar cualquier negociación o acción judicial es importante analizar el régimen jurídico aplicable al caso concreto.
Conclusión
No todo conflicto necesita comenzar con una demanda.
Antes de judicializar una controversia, puede ser conveniente preguntarse qué alternativas existen, qué riesgos implica cada una y si todavía existe una oportunidad razonable para negociar.
La prevención jurídica no consiste en evitar la Justicia a cualquier costo. Consiste en tomar decisiones jurídicas informadas y oportunas, utilizando la negociación y las soluciones extrajudiciales cuando resulten adecuadas y recurriendo a los tribunales cuando sea necesario.
Prevenir también es saber cuándo negociar y cuándo actuar.



